¿Y si cogiéramos todas las malas personas del mundo para llevarlas al paraíso?
¿Y si todos los egoístas vivieran sin nada?
¿Y si el cielo fuera marrón y la tierra celeste?
¿Y si el agua quemase y el fuego apagara?
¿Y si le diéramos la vuelta al mundo?
Para ver nuestros defectos es necesario prescindir de las virtudes. Si no vemos las cosas desde los diferentes puntos de vistas nunca llegaremos a verlas completamente enteras.
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